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“La noche es un campo de acción inagotable para una novela”

"La novela alcanza lugares y situaciones a los que el periodismo de investigación o los tribunales no pueden llegar"
“La novela alcanza lugares y situaciones a los que el periodismo de investigación o los tribunales no pueden llegar”

El periodista Saúl Cepeda (@CallingSaul) trabajó como directivo de una gran empresa española de ocio nocturno y participó en la reapertura de la discoteca Alcalá 20, incendiada en 1983, dejando 81 fallecidos, y en el primer evento nocturno que se celebró en el pabellón Madrid Arena. De este cóctel molotov periodístico solo podía salir una novela. Y así nació Aforo completo, la última obra de este proclive escritor y gran generador de periodismo gastronómico, turístico y musical de calidad.

¿Has migrado a la lectura de prensa a través de la tableta o del móvil o te quedas con el papel?

Sí, leo principalmente prensa digital, tanto española como extranjera. Por otra parte, casi todos los libros que leo están en papel.

¿Cómo definirías el buen periodismo?

Aquel que está comprometido exclusivamente con los fines de la información y el rigor. La objetividad es una buena aspiración, por supuesto, pero somos sujetos y no objetos. A todos nos acompaña nuestro equipaje.

¿Qué te aporta el trabajo de periodista frente al de creativo o de escritor de libros?

La propia etimología griega de la palabra lo dice: el periodismo es una disciplina que permite estar cerca o alrededor del camino, del viaje. La creatividad publicitaria es una actividad mercenaria y mercantil; la literatura, solitaria e íntima. Con el periodismo consigo ser los demás. Todo, en cualquier caso, retroalimenta.

¿Qué es necesario para hacer periodismos tan diferentes como el gastronómico, el turístico, el social o el musical?

Cada circunstancia individual es única. En mi caso, los viajes y la gastronomía han sido parte de mi vida desde la infancia. El interés por las cuestiones sociales tiene mucho que ver con mi formación familiar y académica. Soy melómano y mis gustos musicales muy eclécticos. Considero fundamental la fascinación por la materia con la que se va a trabajar para poder, así, encontrar un camino hacia la excelencia. Es solo una opinión: hay personas muy solventes en su ámbito de trabajo que luego manifiestan abiertamente detestarlo.

¿Cuáles son los ingredientes esenciales que diferencian un buen artículo gastronómico de uno malo?

Creo que un buen artículo gastronómico (de opinión o de crítica; no de información, que respondería a las mismas reglas de cualquier otra clase de periodismo) debe ser rabiosamente personal y honesto. Es un tipo muy especializado de texto -muchas veces parece un género literario- que trata un tema extremadamente subjetivo y mutante. Es indispensable la perspectiva más auténtica del autor e incluso cierta pasión.

¿Qué le llevó a escribir Aforo Completo? ¿Qué destaca de él?

Aforo Completo surge de una experiencia personal y profesional que me resultó tan intensa como extraña: mi labor como directivo de una gran empresa española de ocio nocturno. En aquel momento me tocó, entre otras cosas, trabajar en dos proyectos que llamaron mucho mi atención: la reapertura de la discoteca Alcalá 20 (que se había incendiado en 1983, dejando 81 fallecidos) y el primer evento nocturno que habría de celebrarse en el pabellón Madrid Arena. Cuando salí de aquel entorno y tomé algo de distancia, escribí del tirón una novela que sintetizaba todo aquello con lo que me había encontrado en el sector. Aunque más tarde me dediqué a otras labores bien distintas, seguí en contacto con el mundo de las discotecas a través de excompañeros y cubriendo eventualmente festivales de electrónica. Eso fue aportando algunos detalles nuevos al texto final. Esta novela alcanza lugares y situaciones a los que el periodismo de investigación o los tribunales no pueden llegar.

¿Es el mundo de la noche un buen campo de acción periodística para componer un artículo o una novela?

Un campo de acción inagotable, de hecho. Su superficie es muy conocida por todos y gran parte de la población ha consumido este tipo de ocio de una forma o de otra. Es, en cierto sentido, un ecosistema familiar. Sin embargo, cuestiones como el blanqueo de dinero para redes internacionales, el fraude fiscal, la corrupción política y policial, la captación comercial temprana de menores de edad, la prostitución organizada o los delitos que salpican a la seguridad de las puertas, siempre quedan fuera de foco para el que está tomando una copa en la barra. Aquí aparecen la sorpresa y la novedad.

¿Cuál es el panorama actual del sector editorial en el campo de los libros escritos por periodistas? ¿Reciben interés?

Conozco muchos periodistas con vidas muy interesantes. Sus anécdotas y vivencias encajarían perfectamente en una obra literaria. Supongo que los editores advierten esto y, asimismo, ven las posibilidades de amplificar una voz a través de su relación con los medios. El problema se produce cuando lo mediático se superpone al escritor e incluso a la literatura.

¿Cuál es el último libro que has leído sobre periodismo y cuál recomendarías?

Es curioso, pero los libros que he leído últimamente sobre periodismo son algo antiguos, aunque muy vigentes: por ejemplo, Scoop de Evelyn Waugh. Más reciente, que me haya gustado, es Blur de Bill Kovach, que reflexiona sobre la influencia del dinero en los medios y las posibles vías hacia la independencia.