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“Un escritor ha de subir la apuesta y arriesgarse a quedarse sin nada”

"Cuando acabo de escribir un libro es como si lo matase"
“Cuando acabo de escribir un libro es como si lo matase”

Nos hemos topado con uno de esos irreverentes de la escritura, de los que probaron el sabor del periodismo y no quisieron repetir durante un tiempo, aunque en cada una de sus palabras y de sus reflexiones post apocalípticas reside una jugosa entonación y postulado periodístico de lo más interesantes. Juan Tallón (@xoantallon) es cribe libros y luego los olvida, todo lo contrario a lo que les sucede a aquellos que los leen. Colabora con El País y Jot Down y ha escrito, entre otros, La pregunta perfecta (2011) y Fin de poema (2013). Luego lo vuelca todo, junto a sus reflexiones, en Descartemos el revólver.

¿Cómo defines el buen periodismo?

Un proceso de búsqueda de una verdad, por parte de A, que B pretende ocultar, para salvaguardar un interés que le proporcionará poder o dinero. Como ves, la definición es fácil. Parece escrita por un idiota, pero como sabemos, el periodismo también tiene mucho que ver con las dificultades para desarrollar su definición. Digamos que, con la ampliación de las ramificaciones del poder económico, el periodismo empieza a caracterizarse por la falta de periodismo.

¿Cómo fue tu aterrizaje en el mundo del periodismo? ¿Qué te aporta esta profesión?

El aterrizaje fue durísimo. Tenía la resaca del siglo. Todavía no me ha pasado. Y ya han trascurrido doce o trece años. Como ves, ni siquiera recuerdo cuantos años. Mala señal. Me enviaron a cubrir un partido del Ourense, que jugaba en segunda división B. Fue un modo de seguir prolongando mi interés por la escritura, que es lo que más me interesa. Tal vez lo único. Y en ello sigo. En la vida lo importante es seguir.

¿Qué te hizo “salir escaldado” del trabajo en periódico?

La necesidad de seguir escribiendo, curiosamente. Había alcanzado un punto de paroxismo en el que en aquel periódico redactaba, pero no escribía. Y me fui. Y empecé a escribir de nuevo. Para hacer algunas cosas a veces sólo hay que dejar de hacerlas.

¿Crees que son necesarios medios que trabajen los reportajes de largo aliento como Jot Down para contrarrestar el periodismo fugaz (y muchas veces, de agencia) que se hace en bastantes periódicos generalistas?

Es necesario hacer las cosas de cuantas maneras distintas sea posible. Los medios convencionales, en su evolución hasta el actual, habían dejado algunos flancos descubiertos, que medios como Jot Down han ocupado hasta convertirlos en su marca personal. No me parece que les esté yendo mal. Aunque tengo la teoría de que cuando las cosas empiezan a irte bien es el momento de cambiar, e inventarte de nuevo, para que no te atrapen las viejas costumbres y las definiciones cómodas. Y no me refiero a Jot Down en concreto.

¿Qué te aporta el periodismo y la escritura de ficción por separado y en conjunto?

La posibilidad de profundizar en la literatura; en casa caso con herramientas distintas.

En tu blog afirmas que “no puedes escribir un relato honesto, auténtico, si no pones toda tu basura encima de la mesa”. ¿Alguna aclaración?

Esa afirmación busca legitimar un momento literario de mi trayectoria, que es la escritura de El váter de Onetti, donde protagonista, narrador y autor confluyen en el mismo individuo, que en efecto propone un relato de su vida sin miedo al ridículo, en el que afloren las pequeñas miserias, la basura personal que todos llevamos en el bolsillo diariamente.

¿Cómo te planteas la escritura de un libro y cómo consigues olvidarlo, una vez escrito?

Hasta ahora escribía bajo un vago sentido de la orientación, buscando el punto de llegada, pero improvisando los caminos que me condujesen al final. Tal vez sea el momento de cambiar. Un escritor siempre ha de subir la apuesta, y arriesgarse a quedarse sin nada. En cuanto a la segunda pregunta, tengo una gran capacidad para perder la memoria. Para mí es muy fácil olvidar las cosas que escribo. En cuanto pierdo ese contacto diario y obsesivo que implica escribir un libro, se produce un alejamiento, casi una desafección. Cuando acabo de escribirlo es como si lo matase. Me estaba molestando, y lo acabé, digamos. Y voy en busca de otro.

¿Cuál es el panorama actual del mundo editorial enfocado a los libros ‘reportajeados’ o escritos por periodistas o comunicadores? ¿Reciben interés?

Estos análisis no se me dan nada bien, porque exigen un consumo de actualidad del mercado que a mí se me atraganta, pero diría que los libros-reportajes han alcanzado un momento ligeramente álgido, con editoriales como Malpaso o Libros del KO en plena efervescencia, o con autores como Martín Caparrós asombrando al mundo, por citar nombres que tenemos a mano.

¿Cuál es el último libro sobre periodismo o escrito por un periodismo que has leído y cuál recomendarías?

Hace algunas semanas leí La invasión de los marcianitos, de Martin Amis, que en absoluto es un periodista, pero que en los ochenta publicó este libro sobre los videojuegos que funciona como un reportaje, claramente. En breve leeré Reportero, de David Remnick. Y puestos a recomendar, propongo El secreto de Joe Gould, de Joseph Mitchell, y Hiroshima de John Hersey. Y aunque no sé aún qué nos deparará finalmente, estoy convencido de que el libro que en estos momentos escribe Nacho Carretero será la bomba santísima.